jueves, 23 de mayo de 2013


Pablo Ruiz Picasso (n. Málaga, España; 25 de octubre de 1881 - f. Mougins, Francia; 8 de abril de 1973), conocido como Pablo Picasso, fue un pintor y escultor español, creador, junto con Georges Braque y Juan Gris, del movimiento cubista.


Considerado uno de los mayores artistas del siglo XX, participó desde la génesis en muchos movimientos artísticos que se propagaron por el mundo y ejercieron una gran influencia en otros grandes artistas de su tiempo. Incansable y prolífico, pintó más de dos mil obras actualmente presentes en museos y colecciones de toda Europa y del mundo. Además, abordó otros géneros como el dibujo, el grabado, la ilustración de libros, la escultura, la cerámica y el diseño de escenografía y vestuario para montajes teatrales.

En lo político, Picasso se declaraba pacifista y comunista. Fue miembro del Partido Comunista Francés hasta su muerte, el 8 de abril de 1973 en Notre-Dame-de-Vie (Mougins, Francia) a los 91 años. Está enterrado en el parque del castillo de Vauvenargues (Bouches-du-Rhone).


Guernica
Contextualización


El ascenso de los autoritarismos en Europa condena las vanguardias por su carácter experimental y emancipador. El fascismo y el nazismo suponen una regresión a la tradición, entendida como autoridad e imposición, al tiempo que la vanguardia demuestra su carácter de utopía política. En el contexto español, esta tensión se refleja en el Guernica y en el Pabellón de la República en la Exposición Universal de París de 1937, en plena Guerra Civil española y al borde de la Segunda Guerra Mundial.


El 26 de abril de 1937, cuando los pilotos alemanes de la Legión Cóndor bombardearon Guernica, devastaron toda la ciudad y mataron a cientos de civiles. Fue el primer gran crimen de guerra de la Luftwaffe, las fuerzas aéreas alemanas. Basándose en la obra de Gordon Thomas y Max Morgan-Witts, El día en que murió Guernica, el autor recrea el antes, durante y después del ataque aéreo, en un relato cargado de emoción.


El motivo que impulsó a Pablo Picasso a realizar la escena representada en esta gran pintura fue la noticia de los bombardeos efectuados por la aviación alemana sobre la villa vasca que da nombre a la obra, conocidos por el artista a través de las dramáticas fotografías publicadas, entre otros diarios, por el periódico francés L'Humanité.
A pesar de ello, tanto los bocetos como el cuadro no contienen ninguna alusión a sucesos concretos, sino que, por el contrario, constituyen un alegato genérico contra la barbarie y el terror de la guerra. Concebido como un gigantesco cartel, el gran lienzo es el testimonio del horror que supuso la Guerra Civil española, así como la premonición de lo que iba a suceder en la Segunda Guerra Mundial. La sobriedad cromática, la intensidad de todos y cada uno de los motivos, y la articulación de esos mismos motivos, determinan el extremado carácter trágico de la escena, que se iba a convertir en el emblema de los desgarradores conflictos de la sociedad de nuestros días.


El Guernica de Picasso
Contemplando la obra de derecha a izquierda puedes ver una mujer desesperada, gritando de dolor dentro de una casa que se derrumba y arde. A su izquierda dos mujeres más, la de la parte superior asoma por una ventana y porta en su mano una lámpara, la luz de la verdad ,que ilumina los estragos producidos por la barbarie.

La de la parte inferior sale de la casa arrastrándose en su agonía. En el centro de la composición se encuentra el caballo, retorcido sobre sí mismo y mostrándonos una espuela; su boca abierta y su lengua-lanza demuestran su excitación ante los acontecimientos. Justo encima está el sol, empequeñecido, en forma oval y con una bombilla en su centro como si el humo del bombardeo hubiese contraído el astro rey y la única fuente de iluminación tuviese que ser artificial. Un poco a la izquierda un pájaro agita las alas y clama al cielo desesperado como si pidiese inútilmente una explicación para lo acontecido.
Bajo las patas del caballo yace el guerrero muerto, su mano todavía sujeta una espada rota.En el extremo izquierdo, un toro contempla la escena sorprendido y desconcertado y, a su lado una visión terrible: una madre abrumada por el dolor lleva en sus brazos el cuerpecito de su hijo muerto mientras mira al cielo rota por el dolor y la pena.
Picasso renuncia al color para acentuar el dramatismo y sólo utiliza la gama de grises, el blanco y el negro, es lo que en arte se denomina grisalla. Es un cuadro “sonoro”, los personajes gritan, gesticulan y mueren bajo las bombas ciegas que con todo acaban. La denuncia de la violencia es aquí intemporal y ha sido siempre utilizada como un canto contra la sinrazón de la destrucción y la muerte en cualquier guerra. Picasso pinta a las cuatro mujeres en actitudes desesperadas, son la población civil indefensa, pero también al militar caído en la defensa y a los animales, ajenos a la locura humana.
Una característica que el autor utiliza con frecuencia es la representación simultánea de varios planos en los rostros, como si los viésemos a la vez de frente y de perfil, de ahí un ojo diferente del otro, produciendo una visión globalizadora.

Técnicamente el Guernica tiene rasgos cubistas (reduce las formas naturales a formas geométricas) pero también emplea el expresionismo en los gestos extremos de los personajes y una gran pureza y definición de líneas que nos recuerda el neoclasicismo.
Documental

martes, 7 de mayo de 2013

El nacimiento de Venus (1484-86)

Parece que se basa en "La Giostra" de Poliziano. Venus nace de los testículos de Urano que cayeron sobre la espuma del mar cuando fue castrado por Saturno. Botticelli, no obstante, suprime cualquier referencia al suceso de la castración y se centra en las estrofas siguientes en las que describe la imagen amable del nacimiento de la diosa. El momento elegido es el inmediatamente posterior al nacimiento: cuando la diosa es arrastrada a la orilla por los vientos, y las flores que arrojan los Céfiros, cual lluvia mística, indica que el cielo ha fecundado el mar. 

En los dos, el lugar central lo ocupa Venus, la diferencia es que en el primero Venus está vestida, por lo tanto representa la Venus Vulgar o el Amor Humano, y en el segundo aparece desnuda, lo cual nos acerca al nacimiento de la Venus Celestial (Amor Divino).

La transición del Nacimiento a La Primavera está marcado en la primera por el manto floreado con el que la propia Hora Primavera viste a la Venus desnuda. Esta imagen suscita la idea del descenso y la vulgarización en el pensamiento neoplatónico, pues las formas y colores que deleitan a nuestra vista no son sino velos que nos ocultan la verdadera belleza celestial pura y desnuda. No por ello debemos entender a la Venus vulgar de La Primavera como una diosa solamente sensual al margen de la celestial. Se trata del Amor Humano y, como tal, al ser racional, tiene la capacidad de ver en la belleza corporal la belleza celestial, ya que la primera no es más que una imagen de la segunda: es la misma belleza divina que ha descendido al mundo natural. Ambas no son incompatibles, sino que se complementan, y ambas son distintas del "Amor Ferinus o Bestial", irracional e infrahumano.


OTRAS APRECIACIONES


Este cuadro constituye su más famosa obra y también una secreta declaración de amor hacia la bella modelo que interpreta a la diosa Venus llegando a la costa: Simonetta Vespucci.
La joven era hija de un noble genovés apellidado Cattaneo. Con tan solo 16 años se casó con el florentino Marco Vespucci, vecino y amigo de Botticelli. Cuando el pintor conoció a la joven, se enamoró instantáneamente de ella y la convirtió en su musa y modelo de multitud de sus cuadros.La belleza de Simonetta pronto se extendió por toda Florencia e incluso los hermanos Giuliano y Lorenzo de Médici, mecenas de Botticelli, intentaron conquistarla en numerosas ocasiones. En 1475, durante la celebración de un torneo de justas, fue proclamada “Reina de la belleza”, lo que hizo que su fama como la mujer más hermosa de Florencia se extendiera por toda Europa.
Apenas un año después, el 26 de abril de 1476, Simonetta Vespucci falleció a causa de la tuberculosis. Apenas contaba con 23 años. El pintor no pudo soportar la pérdida de su amada, y vivió el resto de su vida obsesionado con su belleza, retratándola en muchas de sus obras. Entre ellas destaca el cuadro “Venus y Marte”, en el que los dioses son representados (según especulaciones, claro) por Simonetta y el propio Botticelli.
Casi nueve años después de su muerte, Botticelli finalizó “El nacimiento de Venus”, su mayor homenaje a Simonetta y cuadro que, con el paso de los siglos se convertiría en su obra más representativa.
El pintor, que nunca se casó, falleció en 1510 y fue enterrado a los pies de la tumba de Simonetta, en la Iglesia de Ognissanti, tal y como había expresado en su última voluntad. Quizá fue la única forma que encontró para poder pasar la eternidad junto a la mujer más bella del Renacimiento. Un amor prohibido que marcó la carrera de uno de los grandes pintores del Quatrocentto Italiano.



LA PRIMAVERA (aprox. 1482)

Su iconografía ha sido interpretada de muy diversas maneras; sin embargo es indudable que Botticelli no pretendió mostrar un simple episodio de la mitología clásica, sino expresar algún significado filosófico relacionado con las discusiones y teorías neoplatónicas de Ficino.



Independientemente de su interpretación, las figuras representadas se identifican con Venus en el centro (como la "Humanitas"); a su derecha, "las Tres Gracias" (Castitas, Voluptas y Pulcritud) danzan mientras el ciego Cupido se dispone a lanzar su flecha, y Mercurio aparta unas nubes que pueden amenazar el soleado escenario. A su izquierda, Céfiro, el viento de inicios de marzo, pretende alcanzar a la ninfa Cloris que huye y se transforma en Flora, gracias a la Primavera.

SANDRO BOTTICELLI (FLORENCIA, 1447- 1510)

Su vida y su obra están marcados por Lorenzo de Médicis, "el Magnífico" y el círculo neoplatónico de Pico della Mirandola y Marsilio Ficino. El neoplatonismo constituye la filosofía de una sociedad en crisis, cuando los valores afirmados por el humanismo a principios de siglo y las aspiraciones políticas y culturales afirmados de Florencia se tambalean y desmoronan. Con el neoplatonismo, la historia y la naturaleza se trascienden y se busca lo que está más allá del espacio y del tiempo. Lo que importa es la idea. La belleza ya no se concibe como representación de la realidad, sino como imagen alegórica de la idea.

La pintura de Botticelli se inserta dentro de lo que se ha denominado "la crisis del sistema plástico del Quattrocento", ya que introduce en su obra factores que desestabilizan el modelo antiguo, y que han de interpretarse como producto de la revisión de las pautas artísticas que, hasta la segunda mitad del siglo XV, habían estado vigentes. La búsqueda de soluciones plásticas propias del naturalismo de la primera época del renacimiento florentino -que observamos en la importancia que pintores como Masaccio y Piero della Francesca dieron al volumen de la figura y a la integración de ésta en un espacio racional trazado de acuerdo con las leyes de la perspectiva lineal- dejan de interesar a Botticelli. Efectivamente, su dibujo eléctrico, recorrido por trazos nerviosos, el movimiento que agita todas sus formas -desde la cola de un caballo al galope hasta las cabelleras de sus Venus-, la emotividad y el sentimentalismo que caracterizan sus rostros, sus espacios telones (faltos de perspectiva), etc...son, a un tiempo, expresión del talante del pintor, y también de la melancolía que invade la vida florentina de fin de siglo, cuando se tiene conciencia de la inferioridad política y militar de las viejas repúblicas frente a los nuevos estados que se están configurando en varias naciones europeas, mientras Italia permanece parcelada.


Por otra parte, sus paisajes primaverales y la glorificación del cuerpo humano desnudo culminan los temas del Quattrocento. Botticelli se formó en un taller de orfebrería, entrando posteriormente a trabajar con Fra Filippo Lippi, hasta que en 1470 lo encontramos en Florencia como artista independiente.
De Filippo Lippi, Botticelli tomó el tratamiento lineal de la figura humana, a la que añadió más vigor y fuerza. También los rostros ovalados con amplias frentes, los traviesos ángeles de cabezas doradas en sus tondos y el gusto por las veladuras, por la riqueza cromática (azul junto a dorado, por ejemplo) y por la riqueza y fantasía de los trajes y arquitecturas (mármoles multicolor, techos labrados...). Por último, también de Lippi puede considerarse la obtención de la perspectiva lineal a partir de referencias arquitectónicas.

En los años setenta comienza también su relación con los Médicis, a los que hace numerosos retratos, bien integrados en obras generales, bien retratos propiamente dichos, encargados por los propios interesados. A partir de esta relación, el intelectualismo y el idealismo neoplatónico de personajes del círculo mediceo, como Marsilio Ficino, penetraron profundamente en el pensamiento y la obra de nuestro artista, que pasará a desarrollar un arte profano, una pintura básicamente mitológica y de contenido moralizante.

Para la vida de Castello, propiedad de Lorenzo de Pierfrancesco, sobrino de Lorenzo el Magnífico, realiza tres cuadros singulares: "La Primavera", "El nacimiento de Venus" y "Palas y el Centauro". En estos cuadros, el estilo de Botticelli alcanza su madurez, caracterizado por la delicadeza y elegancia de las figuras, la transparencia de las luces, sin apenas sombras, la suavidad del modelado y los sutiles ritmos conseguidos con manos, cuerpos y velos.